Simone Garra
A lo largo de mis peregrinaciones a través de las comunidades del Cenepa, no paraba de preguntarme si allà habÃa chamanes, aquellas figuras que para mà representan la esencia misma de las culturas amazónicas, quienes serÃan los más capacitados para hacerme entrar en el mundo espiritual de los awajún. El recorrido que me llevó hacia los acusados de brujerÃa implicó un trabajo progresivo de desexotización de mi mirada sobre el chamanismo, y de manera más general, de mi relación hacia las sociedades amerindias. Para mi sorpresa, descubrà que los iwishin —los chamanes awajún— eran despreciados, expulsados y a menudo matados por los habitantes de las comunidades. ¿Se trata acaso de un fenómeno moderno, producto de la evangelización llevada a cabo por los misioneros? ¿Quienes son los acusados de brujerÃa expulsados por sus comunidades? ¿Cuáles son las dinámicas que llevan a la expulsión de una parte de los habitantes y por qué estos se instalan en la ciudad? Esta investigación acerca de las dinámicas contemporáneas de la acusación de brujerÃa constituye también una tentativa de comprender las mutaciones en curso en la sociedad awajún y las tensiones que éstas generan.