Abel Gustavo Maciel
En el escenario de la vida, ese laboratorio de experiencias donde se libra la batalla cotidiana, Damián Anselmi olvidó cómo reír. Un actor en decadencia, atrapado en el estadio Tierra, se mira al espejo y solo encuentra los ecos de sus máscaras y los vectores imperturbables de la culpa y la hipocresía. Esta es la obra de teatro central que da nombre al libro.Mientras, en los bastidores de la existencia, la filosofía, el arte y la ciencia tejen y destejen el sentido en un universo de cuatro dimensiones, donde el tiempo es la coordenada que todo lo envuelve. ¿Puede un hombre escapar de su propio inframundo para alcanzar el cielo o, incluso, lo infinito?El hombre que no reía es un drama existencial que atraviesa los estadios de la conciencia. Esta obra se complementa con una selección de dramaturgia breve y narrativas cortas que expanden, con ejemplos vívidos, los grandes conceptos expuestos: la dualidad, la ilusión del tiempo y la incesante búsqueda de una verdad esquiva. 10