César Gimeno Damiá
El terror es personal e intransferible. Resulta difícil infundir miedo con tan solo palabras, pero no imposible. Una historia puede remover algo dentro de ti, causar inquietud, hacer que tu sillón de lectura te resulte incómodo y necesites cerrar el libro que estás leyendo durante unos instantes.«He intentado que en estas páginas encuentres un poco de eso. Porque, al fin y al cabo, todo el mundo necesita —en mayor o menor medida— emociones para sentirse vivo. De lo contrario, la vida se convierte en un electroencefalograma plano, y el ser en un cuerpo muerto con un corazón latiente, tan vacío como una piedra». 10